Organic Food: Healthy, sustainable and supportive Bio-Lebensmittel: Gesund und nachhaltig Alimentos bio: Sanos, sostenibles y solidarios

Alimentos bio: Sanos, sostenibles y solidarios

Biomanantial
por Nayeli R.

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Alimentos bio: Sanos, sostenibles y solidarios

Es costumbre escuchar a algunos detractores de la agricultura y de la ganadería biológicas señalar, con menosprecio, que los alimentos ecológicos son más caros que los convencionales. Efectivamente, en la actualidad los alimentos orgánicos son, en general, un 20/25% más caros que los convencionales. ¿A qué responde esa diferencia? ¿Quién tiene la culpa? Ni los productores ni los consumidores son los responsables. El Sistema es el problema.

Economía y medio ambiente

En realidad, no es correcto decir que los alimentos biológicos son más caros. Lo que ocurre es que existen alimentos convencionales que salen al mercado a precios reventados. Una de las principales razones por las que se da esta circunstancia tiene que ver con los costes medioambientales de la producción convencional. Efectivamente, la economía global y sus productos convencionales no internalizan los costos medioambientales o ecológicos. Hablando en plata, ¿qué significa esto? Significa que los daños medioambientales y de salud pública que conllevan la masiva utilización de plaguicidas en los cultivos, fertilizantes químicos, monocultivos industriales, antibióticos y hormonas en el ganado, condiciones de estabulación infrahumanas, aditivos y colorantes… no los satisfacen los productores. Hoy, sabemos que una parte de las altísimas tasas de cáncer que se dan en nuestra sociedad tienen que ver con la utilización de herbicidas y pesticidas de la agricultura convencional, que llegan al consumidor a través de alimentos de todo tipo. Estos biocidas químicos también contaminan las aguas y entran en la cadena trófica de formas indirectas, agravando problemas de salud pública. Diferentes estudios relacionan la toxicidad de diversos plaguicidas de uso masivo en la agricultura industrial con enfermedades degenerativas, alergias, vulnerabilidad del sistema inmunitario, esterilidad… Además, la utilización de estos productos químicos de síntesis también afecta a la fauna y a la flora de los ecosistemas agrarios. Los daños causados por la utilización de este tipo de productos son satisfechos por el erario público: es decir, por todos nosotros. Al no cumplirse el imperativo de que "quien contamina… paga", la Administración está subvencionando la producción globalizada y solventando sus problemas con el dinero de todos los consumidores, incluso con el de aquellos que no consumen productos convencionales. Quien sale beneficiado, principalmente, son las grandes empresas de agrotóxicos.

Un asunto coyuntural

Otra de las razones fundamentales por la que los productos biológicos resultan algo más caros tiene que ver con la ley de la oferta y la demanda. Las producciones masivas de alimentos manufacturados que llevan a cabo las industrias alimentarias convencionales les permiten reducir costos en producción y distribución. Los productores biológicos cuentan con una pequeña clientela todavía y el mercado diseñado por la economía global no ha sido creado para favorecer a los pequeños agricultores, ganaderos, artesanos… La inexistencia de un mercado masivo de alimentos "bio" en nuestro país multiplica los costos de todos aquellos cuyas fórmulas productivas se mueven todavía en un sector artesanal o semiartesanal.

En los productos más elaborados, el proceso es similar. Para los responsables de la empresa madrileña La Panata, que distribuye pan biológico de levadura madre a toda España, si el precio del pan orgánico es más caro que el del pan blanco y/o integral convencional es por razones estructurales: "Aunque en aumento, el consumo de pan integral es aún muy pequeño en España. Esto hace que las moliendas sean pequeñas y costosas, así como la fabricación y distribución. Si, además, este pan está elaborado con levadura madre como único fermento, obtendremos un pan de una calidad nutritiva muy superior al blanco o al integral convencional, pero la elaboración adquiere un alto grado de complejidad, encareciendo el producto. La elaboración de este producto es artesanal".

Los puntos de venta de estos alimentos ecológicos son además todavía muy limitados, y el consumidor debe tener verdadera voluntad de consumo para desplazarse a veces incluso lejos de su domicilio para localizarlos. Esto nos indica que si el número de puntos de venta aumentara, aumentaría asimismo el consumo y por tanto los costos de distribución bajarían repercutiendo directamente en la bajada del precio del producto final.

Calidad superior

En general, muchos de los productos convencionales de bajos precios en el mercado convencional son de ínfima calidad, tanto en lo que concierne a productos frescos como a elaborados. Esa baja calidad afecta al contenido nutricional. A diferencia de los productos al uso, los alimentos biológicos tienen menos agua y más materia seca, más vitaminas, fitonutrientes y minerales. Un estudio comparativo realizado en Dinamarca concluyó que los alimentos biológicos tienen de 10 a 50 veces más fitonutrientes. Otro estudio elaborado por la investigadora Virginia Worthington sostiene que en los productos orgánicos hay más presencia de magnesio, vitamina C, hierro y fósforo.

Volviendo al ejemplo del pan, Diego Rivera, experto en producción alimentaria ecológica, señala que "la harina ecológica se vende completa. Es decir, incluye la harina, el germen y el salvado. Es un producto de gran calidad, muy diferente al de la industria convencional. La harina corriente, además de proceder de cultivos con pesticidas, no incluye el germen de trigo. Por tanto, es lógico que exista una diferencia, sobre todo, por el altísimo precio del germen de trigo en el mercado". La diferencia de calidad de los productos biológicos a los convencionales es altísima. La diferencia que hay en los precios también es una diferencia de salud en el consumidor. Lo que uno se ahorra comprando productos baratos se lo gasta luego en consultas médicas o en suplementos nutricionales.

¿"PAC" quién?

La mayoría de los agricultores que se dedican a la agroecología disponen de fincas de tamaño pequeño o pequeño-medio, sobre todo en comparación con las fincas de los grandes terratenientes de la agricultura industrial. La PAC (Política Agraria Comunitaria) subvenciona, sobre todo, a las grandes empresas y a los grandes monocultivos y no a las granjas familiares. Según ha denunciado Jerónimo Aguado, presidente de Plataforma Rural, "el 4% de los perceptores de ayudas de la PAC reciben el 40% de las mismas, lo que supone la friolera de 360.000 millones de las antiguas pesetas por año". Esto beneficia a empresarios como la duquesa de Alba, a cuyas arcas van a parar los fondos que tendrían que ser repartidos entre las explotaciones más familiares, ecológicas y locales. Para Aguado, "la PAC es un eslabón más de la cadena que permite el control del sistema agroalimentario internacional por un puñado de industrias multinacionales".

El precio justo

No en todos los casos, desde luego, pero, en general, podemos certificar que las empresas (sean agrícolas, ganaderas o elaboradoras) dedicadas a la producción orgánica… realizan también una tarea social. Fomentan, en buena medida, la eco-nomía local (hay que recordar aquí que el modelo agrario actual que fomenta los grandes monocultivos en manos de grandes empresas multinacionales, está provocando que cada minuto en Europa se cierre una explotación agraria familiar), las culturas autóctonas y una redistribución de los recursos equitativa. Es bien emblemático el caso de los productos orgánicos del sector comercio justo. O las empresas agrícolas "bio" cuyo sistema financiero está en manos de la banca ética, incipiente en nuestro país. Estos empresarios piden sus créditos y depositan sus ahorros en bancos cuyos fondos no se utilizan nunca para financiar proyectos que no sean ecológica y socialmente éticos.

Por todo lo dicho, cuando uno ha tomado verdaderamente conciencia del hecho de su importancia como consumidor para decantar la balanza hacia uno u otro lado, hacia la contaminación o hacia la regeneración, un 20% de solidaridad con nuestro planeta no es mucho. Para empezar a cambiar el mundo hacia un futuro digno para las generaciones por venir, no parece que ese porcentaje sea demasiado exigente. O, tal vez, es que nosotros no estamos dispuestos a casi nada...

Ángeles Parra. Directora de BioCultura

Apartado 1

¿QUÉ ES UN ALIMENTO BIOLÓGICO? SIN PESTICIDAS, SIN FERTILIZANTES Y SIN MODIFICACIÓN GENÉTICA Conviene recordar que, en el precio de un producto ecológico, existe un valor añadido de carácter, digámoslo así, moral… La agricultura y la ganadería biológicas producen alimentos saludables, ricos en nutrientes y sabrosos; protegen la salud de los agricultores y del consumidor; preservan las economías locales, aseguran la soberanía alimentaria, fertilizan la tierra y frenan la desertificación; protegen el medio ambiente a escala local y global; favorecen la retención del agua y no contaminan los acuíferos; fomentan la biodiversidad; mantienen los hábitats de la fauna salvaje; no despilfarran energía y, por tanto, resultan coadyuvantes de gran trascendencia para frenar el cambio climático y dar respuestas factibles a las cuestiones que plantea la necesidad de un futuro sostenible. ¿Les parece poco? ¿Quién da más por menos?

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Tags: alimentos biológicos

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5 Comentarios “Alimentos bio: Sanos, sostenibles y solidarios”

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el 28/11/2016
La comida organiza no es una moda, es librarnos de sustancias que nos están dañando y lastimando, creo que a la larga la inversión no resulta tan alta.
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el 07/07/2010
Estimados señores

Los molesto para hacerles una consulta. Desde hace tiempo compro en una tienda que vende, en principio, todos productos orgánicos en la ciudad de Buenos Aires. Siempre he tenido excelente atención del lugar y no tengo ninguna queja para con ellos. Solamente que en el día de hoy recibí el pedido de almacén y verduras asi como frutas. En el ramo de apio, al desarmar el ramillete observé en el fondo, bien en la base, un líquido azulino que, evidentemente, no era de transpiracion de la planta. Llamé al lugar y tomaron nota. Al poco rato me llamaron para decirme que el producto tenía "oxicloruro de cobre" que es para los hongos y que es un producto aceptado y que es inocuo. En fin...la verdad es que para mí fue un poco decepcionante dado que sabemos que nada es inocuo, que nuestro organismo recibe y almacena toda la informacion de lo que le damos, sea intelectual o bilológica. Ademas esto de "estar aprobado" sabemos también que es relativo. Se aprueban medicamentos que hacen mal, se aprueban alimentos que hacen mal, asi que es algo poco confiable. Solamente molesto a ustedes para preguntarles acerca de su conocimiento sobre el oxicloruro de cobre y los alimentos orgánicos.

Atentamente


Pablo César

Buenos Aires
Argentina

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el 11/10/2009
Hola, deseo que Juan Pablo me diga a que investigacion se refiere en su escrito, me parece una manera muy buena de enfocar y atacar el tema, citas expertos e investigaciones, dirias por favor la fuente/s. Gracias.

Bueno y mi humilde contribucion; no es tan caro como creemos ya que la calidad supera con creces la dosis y la variedad es decir que con menos de algo cubres los mas de varias cosas, un plato de calidad es mejor que tres de mala calidad, lo cogeis?, otra cosa es la legislacion, ahora lo organico se vuelve panacea y hay muchos depravados aprovechados que ofrecen lo que no es... incluso a nivel de productores juegan con el sello y meten al cesto lo que les parece para subir el cupo y el volumen.

Hoy mas que nunca debemos ser muy autosuficientes, si tenemos una enfermedad o molestia no basta con acudir al medico=dios, no debemos indagar e investigar por nuestra cuenta para saber que tenemos y como debemos tratarlo, esto puede ir desde una simple caries que no tiene porqué acabar en el sacamuelas a una enfermedad mayor que no tiene porqué acabar en radioterapia, lo cogeis? Lo unico que cambia es que debemos mojarnos el culo para coger nosotros mismos los mejores peces y no dejar que nos los den ya servidos.

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el 12/08/2009
En este año 2009 y a causa de una enfermedad, empecé a interesarme por el tema de la alimentación.

Empecé a buscar información, y de forma paulatina, fuí adaptando mi dieta de manera que iba incorporando alimentos de producción ecológica.

Primero empecé por el pan y el azúcar, eliminando los productos elaborados con harinas y azúcares refinados.
A continuación, me interesé por la agricultura ecológica.

Llevo entre cuatro y cinco meses con este tipo de alimentación y me siento mejor y parece que mi aspecto también lo es, puesto que muchas personas me lo comentan.

Me indigna pensar que estamos siendo engañados, con toda la propaganda que nos llega de FALSA alimentación sana. Pienso que si no hubiera sido por mi enfermedad, no hubiera buscado esta información, y seguiría alimentándome de una manera poco adecuada.

Los establecimientos de alimentación BIO, acostumbran a tener precios más altos de lo habitual, puesto que los productos tienen una menor demanda. Cuando éstos formen parte de la alimentación de más gente, creo que también podrán adecuarse los precios.

Creo que en un tiempo estos productos se irán introduciendo más en todos los espacios. Los he empezado a ver en supermercados como Carrefour, por ejemplo, que ya ha abierto un pequeño espacio para productos ecológicos y también tienen leche de producción ecológica.
Lo mismo he visto en algún otro supermercado como Caprabo o el Corte Inglés.
Supongo que no quieren perder esa parte de la población, que se puede alejar al adoptar este otro tipo de alimentación.

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el 14/06/2009
Según una investigación reciente, si sustituimos ciertos alimentos comunes por su versión orgánica, tendremos una nueva y significativa forma de alimentarnos. Es así que haciendo algunos cambios puntuales en nuestra dieta podemos reducir los elementos nocivos que muchos productos contienen. Son siete los alimentos clave para reducir la ingesta de químicos en nuestra dieta. Según expertos, existen algunos productos que, por sus características y por el proceso de producción que conllevan, suponen un gran riesgo para nuestra salud.
Aquí comparto el listado de los productos que deberíamos consumir orgánicos.
Productos lácteos
Patatas
Carnes, aves de corral y huevos
Ketchup
Manzanas
Café
Nueces y semillas

Hoy en día, la producción de alimentos ecológicos, está ganando terreno en muchos países y es hora de comenzar a consumirlos, así lograremos una mejor calidad de vida, cuidando el medio ambiente y ayudando a las comunidades productoras!

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