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El estado de Pará, al norte del territorio brasileño, anunció la creación de la reserva forestal más grande del mundo, con una extensión de 150.000 kilómetros cuadrados (km2), lo que es casi el equivalente de las superficies de Portugal, Suiza y Dinamarca reunidas. Un tercio de este territorio estará completamente aislado de cualquier actividad humana que pueda perturbar su equilibrio.
Esta reserva forestal, está ubicada en una de las regiones más remotas del norte de Brasil y se subdivide en siete áreas, en las que los científicos ya han encontrado un asombroso inventario ecológico de más de 600 especies de reptiles, 700 de aves y 195 de mamíferos.
Sobre esta iniciativa, el presidente del partido verde (ambientalista) brasileño, José Luis de Franca Pena, expresó que: “en un momento en el que el principal problema que enfrenta el mundo es el clima, un gesto como este da esperanza al planeta”.
El decreto prevé que un tercio de estas zonas de bosques tropicales estará enteramente protegida, sin ninguna actividad agrícola. El resto estará abierto para la tala y otras industrias, aunque bajo estrictas regulaciones y control del gobierno, según el decreto firmado el pasado cuatro de diciembre por el gobernador de Para, Simao Jatene.
“La creación de estas zonas representa un paso significativo hacia la conservación de uno de los bloques contiguos más grandes de bosque tropical en nuestro planeta”, aseguró José María Cardoso da Silva, vicepresidente de la organización ecologista Conservación Internacional (CI), que contribuyó con la iniciativa.
Por su parte, el biólogo Enrico Bernard, adscrito a esta organización, aseveró que hay un “enorme potencial” para encontrar nuevas especies en la recién creada reserva forestal. Junto a las reservas en los estados de Amazonas y Ampa, Brasil ahora tiene 3.000 kilómetros de reserva ecológica, la más grande del mundo.
Los ecologistas subrayaron que la creación de estas zonas protegidas “atenuará las severas críticas contra Brasil debido a la tasa anual de deforestación de la Amazonia y su participación en la emisión de gases con efecto invernadero”, según el diario O Globo.
Desde agosto de 2005 a julio de 2006 la selva amazónica perdió 13.100 kilómetros cuadrados producto de la deforestación, una cifra que de todas formas representa una reducción de 30% en relación a la zona devastada en el período anterior.
Esta mejora fue atribuida a la política puesta en marcha por la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, que creó nuevas áreas de conservación y autorizó la licitación de zonas de explotación forestal, en busca de un desarrollo sustentable de la selva. Los progresos son también resultado de la represión de la explotación ilegal de la selva, indicó el gobierno.
La Amazonia ocupa 6,68 millones de km2, casi 60% del territorio brasileño, y es la región con la mayor diversidad biológica del mundo. Se estima que alberga aproximadamente 10% de la variedad de seres vivos del planeta, lo que equivale a cinco millones de especies. Actualmente, el 16% de la región ha sido deforestado, la mayoría de las veces por incendios voluntarios. El bosque es transformado en pasturas para la cría de ganado.
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