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La pesca es sus diferentes versiones es la principal causa de deterioro de los ecosistemas marinos, espoleada por un mercado creciente y un desarrollo tecnológico que permite pescar en cualquier parte del Planeta.
A lo anterior se une el problema de la contaminación de los mares y el uso inadecuado de las franjas costeras, con un impacto directo en las áreas de cría de muchas especies, a lo que hay que sumar el descarte (pescado sin interés comercial que se tira muerto) que se estima en el 30 por ciento de la captura mundial.
Muchos gobiernos han adoptado medidas fuertemente restrictivas, con límites sobre las capturas, tallas mínimas, veda, etc., pero con escaso éxito en solucionar el problema y alcanzar un uso racional de los recursos vivos y la distribución equitativa de los mismos.
Sin embargo, y en contradicción con lo anterior, la mayoría de las actividades pesqueras están potenciadas con importantes subvenciones, tomando en algunos casos carácter de sector prioritario. Se estima que actualmente sólo queda el 20 por ciento, o menos, de la biomasa de peces que había a principios del siglo XX.
Ante esta situación descrita la UE, al igual que el resto de los países desarrollados del mundo, debería plantearse reducir la intensidad pesquera y dedicar más recursos a potenciar la investigación pesquera sobre métodos de pesca más eficaces, conservación de recursos pesqueros y sistemas de acuicultura marina ecológica.
La acuicultura intensiva depende de piensos que contienen harinas y aceites de pescado lo que hace necesario potenciar la investigación de fuentes alternativas a las mismas, con el objetivo de disminuir su impacto negativo sobre los recursos pesqueros y potenciar su sostenibilidad.
Fuente: Partido Verde Canario
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