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El 80% de nuestro cuerpo está compuesto de agua y dos tercios de la superficie del planeta están cubiertos por agua: el agua es nuestra cultura, nuestra vida.
La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el 22 de diciembre de 1993 la resolución A/RES/47/193 por la que el 22 de marzo de cada año fue declarado Día Mundial del Agua, a celebrarse a partir de 1993, en conformidad con las recomendaciones de la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo contenidas en el Capítulo 18 (Recursos de Agua Dulce) de la Agenda 21. Se invitó entonces a los diferentes Estados a consagrar este día, en el marco del contexto nacional, a la celebración de actividades concretas como el fomento de la conciencia publica a través de la producción y difusión de documentales y la organización de conferencias, mesas redondas, seminarios y exposiciones relacionadas con la conservación y desarrollo de los recursos hídricos así como con la puesta en práctica de las recomendaciones de la Agenda 21.
El propósito del Día Mundial del Agua es promover una comprensión global sobre la necesidad de un uso más responsable de este recurso.
Con la proclamación de este día se invita a los distintos Estados, dentro del contexto nacional, a celebrar distintas actividades como conferencias, mesas redondas, seminarios o exposiciones destinadas a concienciar a la población de la importancia de la conservación y desarrollo de los recursos de agua.
El agua dulce es esencial para la vida. La salud humana y el desarrollo social dependen de la disponibilidad de este recurso, tanto en cantidad como en calidad. Dado que en el mundo 1,2 millones de personas no tienen acceso al agua potable y que el agua contaminada y su suministro inadecuado provocan el diez por ciento de las enfermedades en países en desarrollo, es evidente que todavía falta mucho por hacer.
Actividades a realizarse
Durante el día Mundial del Agua se promueven programas de educación a través de los medios de comunicación, se realizan campañas centradas en niños y jóvenes y se intenta aumentar el apoyo público y privado. Algunas de las actividades que se suelen llevar a cabo son:
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Jornadas de puertas abiertas en las que las instituciones y el sector privado relacionado con el agua permitan visitar potabilizadoras, instalaciones de riego, etc.
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Publicación de artículos sobre este recurso en medios locales o suplementos de periódicos.
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Programas en radio y televisión sobre recursos de agua dulce. También entrevistas a expertos en la materia.
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Concursos escolares.
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Exposiciones de fotografía.
Este año 2006, el Día Mundial del Agua será coordinado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) bajo el tema "Agua y cultura".
Construimos nuestras ciudades cerca del agua; nos bañamos en el agua; jugamos en el agua; trabajamos con el agua. Nuestras economías están en gran parte basadas sobre la fuerza de su corriente, el transporte a través de ella y, todos los productos que compramos y vendemos están vinculados, de una u otra manera, al agua. Nuestra vida diaria se desarrolla y se configura en torno al agua. Sin el agua que nos rodea - la humedad del aire, la fuerza de la corriente fluvial, el agua del grifo - nuestra existencia sería inconcebible. En las últimas décadas, nuestra cariño por el agua ha decaído. Ya no es un elemento digno de veneración y protección, sino un producto de consumo que hemos descuidado enormemente. El 80% de nuestro cuerpo está compuesto de agua y dos tercios de la superficie del planeta están cubiertos por agua: el agua es nuestra cultura, nuestra vida.
El tema "Agua y cultura" del DMA 2006 debe atraer nuestra atención hacia el hecho de que existen tantas maneras de considerar, utilizar y conmemorar el agua como tradiciones culturales alrededor del mundo. Sagrada, el agua se sitúa en el centro de numerosas religiones y se utiliza en diversos rituales y ceremonias. Durante siglos, el agua ha sido también fuente de inspiración para el arte, que la ha representado a través de la música, la pintura, la literatura y el cine. El agua constituye también un factor esencial en diversos ámbitos científicos. Cada región del mundo tiene su particular forma de consagrar el agua, pero todas reconocen su valor y el lugar central que ocupa en la vida humana. Las tradiciones culturales, las prácticas indígenas y los valores sociales determinan la manera en que las poblaciones perciben y gestionan los recursos hídricos en las distintas regiones del mundo.
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