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Ecologistas en Acción rechaza el Plan Especial Recoletos-Prado porque la intervención no cumple con el objetivo que supuestamente pretende alcanzar: la mejora ambiental, de transporte y la disminución del tráfico rodado en la zona.
Al contrario, el Plan revela la inexistencia de una estrategia integral sobre estos aspectos para la ciudad. El Plan no mejorará la movilidad y la calidad de vida en nuestra ciudad; además supone la desaparición del histórico bulevar y con él la desaparición de 700 árboles singulares.
El Ayuntamiento de Madrid aprobó el 23 de junio de 2005, el Plan Especial Recoletos-Prado, el cual plantea una reforma del histórico Paseo del Prado a través de un conjunto de intervenciones urbanísticas en el eje con el objetivo de “recuperar valores ambientales y paisajísticos, eliminar impactos ambientales negativos procedentes de la circulación rodada y de incrementar la presencia y protagonismo del peatón frente al vehiculo privado”.
El Plan pretende llevar a cabo estos objetivos a través de una intervención que plantea una nueva distribución de la circulación rodada y del uso peatonal. En el Paseo del Prado se unifican los carriles hacia el oeste y se crea una amplia explanada peatonal hacia el este, reduciendo en un carril la capacidad del viario actual. Para compensar y mantener por lo tanto la misma capacidad de tráfico, se aumenta un carril a la C/Alfonso XII.
Ecologistas en Acción considera que esta intervención significa la destrucción en el tramo Glorieta de Carlos V-Cibeles, del histórico bulevar del Paseo del Prado con la consiguiente afectación de una masa importante de arbolado, 691 ejemplares según la memoria del proyecto. Ya han sido descatalogados 6 árboles singulares y el resto será sometido a “tratamientos” de traslado (con escasa posibilidades de supervivencia), extracción y sustitución por no encontrarse alineados según el nuevo trazado del viario.
Consideramos que esta intervención no cumple con los objetivos por los cuales se plantea, ya que no disminuye ningún impacto ambiental al no reducir el flujo de tráfico rodado de la zona, al no plantear el uso de medios de transportes alternativos como la bicicleta o al no promover el uso del transporte público como medio más sostenible. La solución adoptada traslada el problema circulatorio y sus consecuencias a otras vías, demostrando una vez más, la falta de voluntad para llevar a la práctica políticas disuasorias del uso del coche.
Al tratarse de un eje estructurante de la trama urbana y de conexión de la ciudad, las medidas para la reducción del tráfico deberían ser parte de un plan integral de movilidad, con el cual se logre reconducir los flujos circulatorios de manera coherente y dando soluciones integrales al problema del transporte, la sostenibilidad y el cuidado del medioambiente.
En resumen, Ecologistas en Acción, cree necesaria una puesta en valor de este espacio urbano tan emblemático, en la necesidad de reducir el tráfico rodado y en la recuperación del espacio público para la vida urbana, pero consideramos que una inversión millonaria (se estiman unos 500 millones de euros) como la que supone esta intervención no da una respuesta satisfactoria ni está a la altura del valor patrimonial, cultural y paisajístico de este espacio. Al contrario, destruirá buena parte de este patrimonio.
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