Soybean: Textured vegetable protein, Tofu and more Soja: Tofu, Miso, Tempeh und mehr La Soja: Tofu, Miso, Tempeh y mucho más

La Soja: Tofu, Miso, Tempeh y mucho más

Biomanantial
por Nayeli R.

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La Soja: Tofu, Miso, Tempeh y mucho más

El haba de soja o soya es la semilla de la planta leguminosa de soja. La soja y derivados han sido muy usados en la dieta china durante más de 4000 años pero sólo se han comenzado a consumir ampliamente en los países occidentales a partir de los años 1960. Algunos derivados de la soja son el tofu, tempeh, proteína vegetal texturizada (TVP), miso, salsas, aceite de soja, margarinas y diferentes alternativas a productos lácteos.

Es una excelente fuente de proteínas de alta calidad, presenta un bajo contenido en grasas saturadas y no tiene colesterol. Estudios recientes han indicado que la soja, además de su valor nutricional, tiene diversos efectos beneficiosos para la salud. Contiene altas concentraciones de varios componentes de reconocida actividad anticancerígena. Entre éstos destacan los isoflavonoides, los inhibidores de proteasa y el ácido fítico. La baja incidencia de casos de cáncer de mama y colon en China y Japón se ha atribuido en parte al elevado consumo de productos de soja. La baja incidencia de síntomas menopáusicos en mujeres japonesas también se ha relacionado con el consumo de ésta. Las dietas que contienen soja y derivados se ha comprobado que reducen los índices de colesterol sérico.

Proteína vegetal texturizada

La proteína vegetal texturizada es básicamente harina de soja desgrasada que ha sido procesada y secada para darle una textura esponjosa similar a la de la carne. Antes de moler la harina ha de sacarse la cáscara de los granos y extraerse el aceite que contienen. Una vez se ha hecho esto, la harina se mezcla con agua para extraer los carbohidratos solubles y el resto se texturiza mediante un proceso de ‘centrifugado’ o de extrusión. En este último los restos de soja han de calentarse y pasar de un área de alta presión a otra de presión reducida a través de un tubo haciendo que la proteína de la soja se expanda. Después se deshidrata la proteína de soja y en algunos casos se corta en trozos pequeños o como si fuese carne picada. Se puede comprar con o sin sabor añadido. Su preparación es simple y basta con mezclarla con agua o con caldo y dejarla a remojo por unos minutos para luego poder incorporarla en diferentes recetas como sustituto de la carne. En otros productos tales como hamburguesas vegetarianas, salchichas, etc. también se encuentra proteína de soja. Además de ser una buena fuente de fibra y proteína de alta calidad, la proteína vegetal texturizada suele estar fortificada con vitamina B12.

Tofu

El tofu es la cuajada de los granos de soja hecha a partir de leche de soja coagulada. Para empezar los granos de soja se ponen a remojo, se trituran y se calientan para producir leche de soja a la que se la añade un agente coagulante tal como el sulfato cálcico o el cloruro cálcico. La cuajada de soja resultante se prensa y da lugar al tofu. A veces se le llama queso de soja y se vende en bloques empaquetados en agua. Se puede comprar blando (sedoso) que tiene una textura suave y cremosa o en versiones más firmes y densas. El tipo de tofu más firme también puede conseguirse ahumado o marinado. El tofu tiende a tener un sabor bastante suave y es por ello que su degustación resulta más satisfactoria cuando usa en recetas donde otros ingredientes aportan más sabor. El tofu firme puede marinarse, freírse, usarse salteado (‘stir-fry’), cortarse en dados y añadirse a ensaladas o potajes. El tofu tiende a tener un sabor bastante soso y por eso es mejor usarlo en recetas en las que el sabor es aportado por otros ingredientes. El tofu firme puede ser marinado, frito, salteado, y troceado y añadido a ensaladas o guisados. El tofu sedoso puede usarse para elaborar salsas, patés y dulces. Además de su alto contenido proteico, también contiene calcio, hierro y vitaminas B1, B2 y B3.

Tempeh

El tempeh es una pasta de granos de soja fermentados que se hace inoculando un tipo de hongo llamado Rhizopus oligosporous a los frijoles de soja cocidos. Este hongo forma un micelio que mantiene unidos los granos de soja y es responsable de esas manchas negras que se ven en el tempeh. Tiene una textura ‘correosa’ y un sabor muy peculiar. Puede sustituir a la carne en recetas que lo requieran. Se puede freir, preparar al horno o al vapor.

Miso

El miso es un condimento fermentado hecho de granos de soja, cereales (arroz o cebada), sal y agua. Para hacer miso hay que cocinar arroz pulido al vapor que luego se inocula con un hongo llamado Aspergillus oryzae y se deja fermentar para así crear un producto llamado koji. Después el koji se mezcla con los granos de soja que previamente han sido calentados y extrusionados con agua y sal dando lugar a hebras. Todo esto se deja fermentar en grandes cubas. El sabor, color, textura y aroma del miso varía enormemente y depende de su origen y elaboración. Se utiliza para dar sabor a sopas, potajes y salsas.

Salsas de soja

La salsa de soja original, llamada shoyu, se hace a partir de la fermentación de granos de soja con trigo tostado partido, agua y sal. El tamari es similar pero tiene un sabor ligeramente más fuerte y está hecho sin trigo (por lo tanto sin gluten). La fermentación del shoyu y el tamari lleva más o menos un año. La mayoría de la salsa de soja que encontramos en supermercados convencionales no es salsa de soja real, sino que se ha hecho mediante hidrólisis química partiendo de harina de soja desgrasada, colorante de caramelo y sirope de maíz sin ningún proceso de fermentación.

Alternativas lácteas de soja

La leche de soja presenta una buena alternativa a la leche de vaca y se encuentra disponible en la mayoría de supermercados convencionales así como especializados en productos orgánicos y naturales. La leche de soja se obtiene (la manera más convencional) sumergiendo los granos de soja en agua y tras ello colándolos para sacarles la fibra. También puede obtenerse leche de soja a partir de proteína de soja aislada o harina de soja. En comparación con la leche de vaca, la leche de soja contiene menos grasa y dentro de ésta una proporción menor de grasa saturada y no aporta colesterol. Es baja en carbohidratos y constituye una buena fuente de proteína. Algunas marcas están fortificadas con calcio, vitamina D2, vitamina B12 y vitamina B2. La leche de soja es una buena alternativa a la leche de vaca para personas que sufren de intolerancia a la lactosa o a la proteína de la leche de vaca. La alergia a leche de vaca es común entre los más pequeños y es por ello que existen leches de soja especialmente formuladas para bebés. Los demás tipos de leches de soja no son adecuados para los bebés como alimento único esencial.

Los medios de comunicación han venido insistiendo en el alto contenido de aluminio de la leche de soja. Sin embargo, es inferior al de la leche de vaca y se encuentra en los límites aceptables establecidos por la Organización Mundial de la Salud. Se ha encontrado que algunas fórmulas infantiles (tanto las de leche de vaca como las de leche de soja) producidas a partir de concentrados contienen altos niveles de aluminio y su uso para alimentación de bebés ha de cuestionarse.

Existe un gran número de marcas de leche de soja en el mercado. Pueden tener azúcar añadido o no y se presentan con diferentes sabores. Los líderes del mercado son Provamel, Granose y Plamil. Algunos supermercados tienen su propia marca de leche de soja. Además de leche, también existen otros postres y yogures de soja.

Otros productos derivados de la soja

Los aceites y margarinas de soja se usan ampliamente y presentan un alto contenido de grasas poliinsaturadas y un bajo contenido de grasas saturadas. Existen otros tipos de alimentos derivados de la soja que no se encuentran con tanta facilidad tales como los germinados de soja, las nueces de soja (granos de soja tostados y aderezados), el natto (granos de soja fermentados hechos con la ayuda de la bacteria Bacillus subtilis), la yuba (la ‘pielecilla’ que se forma al calentar leche de soja), los copos de soja, la harina de soja, y la proteína de soja aislada y concentrada.

Proteína de trigo

La proteína de trigo proviene del gluten de trigo. También recibe el nombre de seitán. El gluten se extrae del trigo y luego se procesa para lograr una textura similar a la de la carne. La proteína de trigo se comercializa bajo el nombre de ‘Wheatpro’ por Lucas Ingredients de Bristol. Su textura es más similar a la de la carne que la de la proteína vegetal texturizada o la micoproteína y se utiliza como sustitutivo de la carne en muchos alimentos. Se encuentra disponible en tiendas de productos naturales.

Fuente: The Vegetarian Society UK

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Tags: miso soja tempeh tofu

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4 Comentarios “La Soja: Tofu, Miso, Tempeh y mucho más”

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el 23/10/2016
Desconocía que a partir de la soja pudieran crearse tantos alimentos, aunque debo confesar que no los he probado, pero al menos el tofu suena bastante asqueroso
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el 12/04/2016
Me gsuta la soya, creo que se pueden preparar muchos alimentos a partir de ella, y ademas es saludable, aunque he leido que no es muy buena hoy en dia con todo esto de lo transgenico
4
el 09/01/2015
Contamos con ese producto en nuestros hogares y podemos aprovechar de diferentes formas y sobre todo nutrirnos muy bien. Como refieres ayuda a prevenir diferentes enfermedades pero hay que tomar en cuenta en cuanto al cáncer de mamá, quienes padecen este mal no es recomendable su consumo ya que tienen una buena cantidad de hormonas.
5
el 12/07/2009
Comparto con ustedes esta receta, exquisita y super nutritiva!
Sopa de miso, algas y tofu

Ingredientes
1 cucharadita de hatcho miso
20g. de algas wakame
250g. de tofu
1 cucharadita de semillas de sésamo tostado
3/4 litro de caldo vegetal
Aceite de sésamo
Varias cebolletas (opcional)
Tamari (opcional)
Elaboración
Se lavan bien las algas wakame, se ponen en remojo durante 15 minutos como mínimo y a continuación se escurren y se cortan en trozos pequeños.
Se rehogan entonces en una cazuela -pincelada con anterioridad con un poco de aceite de sésamo- removiendo constantemente con ayuda de una cuchara de madera durante varios minutos.

Más tarde se añade el caldo vegetal y cuando rompa a hervir, se agrega el tofu cortado en daditos pequeños.
Se reduce el fuego y se deja cocer durante 5 minutos más a fuego lento.

Aparte, se coloca el hatcho miso (es el miso puro de mejor calidad) en un recipiente pequeño, agregándole un poco del caldo vegetal caliente y removiendo de forma continuada hasta que se disuelva por completo.

Se añade entonces a la cazuela, mezclando bien todos los ingredientes.

En el momento de servir en la mesa, esta sopa se espolvorea con semillas de sésamo tostado, aunque también puede adornarse con varias cebolletas cortadas longitudinalmente.
Y quienes deseen que el plato quede un poco más salado pueden rectificarlo añadiendo un poco de tamari.

En caso contrario, es decir, si la sopa que ha quedado muy salada, se añaden unos trozos gruesos de patata o de nabo, dejándola cocer unos minutos más hasta que absorbva el exceso de sal.

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